Me llegó este mensaje por WhatsApp hace poco: “Lina, estoy entre Australia y Canadá. ¿Ustedes me asesoran para los dos?”. La respuesta fue no. Corta, sin rodeos.

Y creo que la razón de ese no dice más de nosotros que cualquier folleto que te pueda mandar. En este momento nuestro foco es Australia porque lo hacemos desde la experiencia vivida durante ocho años. Más adelante tendremos más destinos. Hoy, no.

¿Por qué LEM solo asesora Australia y no Canadá?

Porque solo asesoramos sobre el país que vivimos. Yo estuve ocho años en Australia. No he vivido en Canadá y no voy a fingir que sí.

Hay agencias que en su página tienen seis banderas. Australia, Canadá, Irlanda, Malta, Nueva Zelanda, Estados Unidos. Y la persona que te contesta el WhatsApp no ha pisado ninguno de esos países. Repite lo que dice el brochure del proveedor. Eso no es asesoría, es venta.

Yo llegué a Melbourne en febrero de 2017 sin hablar inglés y sin conocer a nadie. Limpié casas, cuartos de hotel, estadios de madrugada y tranvías en pleno invierno, hasta que con los años terminé siendo manager de un hotel. Andrés también llegó sin hablar nada de inglés y a los tres años ya estaba ayudando a estudiantes. Eso es lo que traemos a la mesa: no una capacitación de producto, sino haber estado ahí.

Cuando te digo cómo se siente el invierno de Melbourne en una casa compartida sin calefacción, no lo leí. Lo pasé. Ese es el único terreno donde puedo prometerte que no te estoy improvisando, y por eso es el único terreno en el que trabajamos por ahora.

¿Significa eso que Canadá es peor que Australia?

No. Canadá es un destino serio y a mucha gente le va muy bien allá. Lo que digo es que yo no soy la persona indicada para asesorarte sobre Canadá.

No te voy a tumbar a Canadá para venderte Australia. Ese truco lo he visto mil veces y es exactamente lo que hace que la gente desconfíe de las agencias. Si tu corazón está en Canadá, búscate a alguien que haya vivido allá y que te lo cuente con el mismo nivel de detalle con el que yo te cuento Melbourne.

Lo que sí te digo: no elijas país por cuál agencia te empujó más. Elígelo por lo que tú vas a hacer allá los próximos dos o tres años. Y sospecha de quien te venda los dos destinos con el mismo entusiasmo, porque no se puede conocer todo con la misma profundidad. En el artículo sobre las señales de que una agencia no es confiable te cuento otras cosas que aprendí por las malas.

¿Qué diferencia a Australia de otros destinos?

Tres cosas concretas: el estudiante con visa 500 puede trabajar 48 horas por quincena en periodo lectivo, el clima es amable casi todo el año y está muy lejos de casa.

Empiezo por lo que más pesa en el bolsillo. Con la subclase 500 puedes trabajar hasta 48 horas por quincena mientras el curso está en periodo lectivo, e ilimitadas durante las vacaciones programadas del curso. Eso no significa que te vayas a pagar todo con eso —te lo aclaro más abajo—, pero sí es un derecho concreto que viene con la visa.

Segundo, el clima. Australia no tiene inviernos de nieve como los que uno se imagina del hemisferio norte. Yo pasé ocho inviernos en Melbourne y ninguno fue el infierno que me habían pintado, aunque tampoco fue el verano eterno de las fotos. Para alguien que sale de Bogotá o de Medellín, el ajuste es más suave.

Tercero, y esto no es una ventaja: la distancia. Australia queda literalmente al otro lado del planeta. Son más de un día entre vuelos y escalas. Durante mi primer año allá mi papá murió de cáncer y me tocó viajar de emergencia. Alcancé a despedirme, pero esa distancia se sintió en cada hora del trayecto. Antes de decidir, pregúntate si estás en un momento de tu vida en el que puedes estar así de lejos.

Y el costo. La tarifa de la visa de estudiante subió a AUD 2.500 desde el 1 de julio de 2026 —era 2.000— y la de los cursos de inglés y non-award quedó en AUD 2.050. Además tienes que demostrar capacidad financiera: aproximadamente AUD 29.710 de costos de vida por doce meses, más matrícula y tiquete de regreso. Ese monto se fijó en mayo de 2024 y no pude confirmar si se indexó después, así que verifica la cifra vigente en immi.homeaffairs.gov.au antes de mover un peso. Los números completos están en lo que cuesta estudiar y vivir en Australia en 2026.

Lo que no te voy a decir de Canadá

No te voy a poner una tabla comparativa de costos. No te voy a decir “en Canadá la visa vale tanto” ni “allá puedes trabajar tantas horas”, porque no verifiqué esos datos y no publico datos que no verifiqué. Esa regla la aplicamos también con Australia: en el artículo sobre los mitos de estudiar y trabajar en Australia vas a ver que hay cosas que se repiten en todo internet y que son falsas.

Si alguien te arma esa tabla comparativa de memoria, en una llamada, sin citarte una fuente oficial, ten cuidado. Las reglas migratorias cambian, las tarifas suben cada julio y lo que era verdad hace dos años hoy puede no serlo.

“Prefiero perder un cliente que inventarme un país que no he pisado.”

¿Cómo decido entre dos países si nadie me hace la comparación?

Habla por separado con alguien que haya vivido cada país y compara tú mismo. La comparación honesta la armas tú, no la agencia que quiere venderte.

Preguntas que yo haría en esas dos conversaciones: ¿en qué trabajaste los primeros seis meses? ¿Cuánto tardaste en conseguir el primer trabajo? ¿Con cuánta plata llegaste y cuánto te duró? ¿Cómo fue el invierno de verdad? ¿Volverías a hacerlo? Y una que casi nadie hace: ¿qué es lo peor de vivir ahí?

Después, contrasta lo que te digan con las fuentes oficiales de cada país. Para Australia, immi.homeaffairs.gov.au y studyaustralia.gov.au. Si un dato no aparece ahí, es opinión.

Y busca gente que ya se devolvió, no solo la que está allá subiendo historias. Yo volví a Colombia después de ocho años, con mi pareja, y esa decisión también tiene cosas que contar. Desde el día uno no hicimos camino a la residencia, y en Australia todas las decisiones que tomas desde el día uno cuentan.

Lo que yo haría en tu lugar

Yo no elegiría país todavía. Primero definiría qué quiero de estos próximos años: mejorar el inglés, cambiar de carrera, ahorrar, o simplemente salir. Después miraría cuál de los dos países se acomoda mejor a eso, con datos oficiales en la mano y con gente que lo vivió.

Si al final es Australia, aquí estamos y te lo vamos a contar sin maquillar. Si es Canadá, te lo digo de frente: no somos nosotros, y prefiero decírtelo hoy que enredarte un año. Escríbeme por WhatsApp y cuéntame tu caso; lo miramos juntos, aunque la respuesta sea que no somos los indicados.