Esta es probablemente la pregunta más importante de todo este proceso, y también la que más malentendidos tiene. Así que quiero ser muy clara desde el principio: estudiar en Australia no te da la residencia permanente de forma automática. A nadie.

La verdad que casi nadie te dice

Lo he visto muchas veces: personas que llegan convencidas de que con solo terminar un curso ya tienen la residencia asegurada. No es así, y prefiero decírtelo yo, con cariño, antes que lo descubras a mitad de camino. Estudiar es un paso — un paso real y valioso — pero no es el único ni el final.

El camino real hacia la residencia

Lo más común es que, después de estudiar, apliques a la visa de graduado (subclase 485) que te conté en este artículo sobre quedarte a trabajar después de estudiar. Con esa visa, tienes tiempo para trabajar y ganar experiencia en tu área.

Desde ahí, el camino hacia la residencia generalmente pasa por conseguir una evaluación de habilidades positiva ("skills assessment") en una ocupación que esté en demanda, y luego aplicar a través del sistema de visas basado en puntos — como las subclases 189, 190 o 491 — o conseguir un empleador que te patrocine, con la subclase 186. Es un proceso real, que miles de personas completan cada año, pero es competitivo y tiene varios pasos.

"Estudiar en Australia abre puertas reales — pero no reemplaza el trabajo de construir, paso a paso, tu propio camino migratorio. Y eso también se puede hacer, con la información correcta."

Por qué vale la pena, aunque no sea automático

Que no sea automático no significa que no valga la pena. Significa que hay que ir con los ojos abiertos, eligiendo un curso y una ocupación que realmente tengan demanda, y con un plan que vaya más allá del primer año. Es exactamente el tipo de conversación que tenemos en cada asesoría — mirar no solo el curso, sino hacia dónde quieres llegar con él.

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