Voy a empezar por lo incómodo: yo no me fui con ahorros. Me fui en febrero de 2017, a los 23 años, con un crédito del ICETEX. No tenía un colchón guardado ni una cuenta con seis ceros.
Lo digo porque hay mucho contenido escrito por gente que ahorró cómodamente y después explica cómo hacerlo. Yo te puedo contar la otra versión: qué me habría gustado tener cuando aterricé, y qué haría distinto si tuviera que empezar hoy.
Aviso de entrada: no soy asesora financiera ni te voy a recomendar dónde poner tu plata. Esto es organización, no inversión.
¿Cuánto tengo que ahorrar antes de irme a Australia?
Depende de tu curso y tu ciudad, pero el ahorro se organiza en tres bloques: el proceso antes de viajar, el tiquete, y el dinero de aterrizaje para las primeras semanas.
No hay una cifra única y quien te la dé sin preguntarte nada te está vendiendo algo. Lo que sí puedo darte es la estructura, y tú le pones tus números.
Bloque 1 — el proceso. Aquí va el depósito de matrícula, la tarifa de la visa —que desde el 1 de julio de 2026 es de AUD 2.500, o AUD 2.050 para cursos ELICOS y non-award—, el OSHC, el examen de inglés, las traducciones NAATI, el examen médico y la biometría. Ojo con la tarifa de la visa: hay muchísimo contenido en internet que todavía dice AUD 2.500 y quedó viejo.
Bloque 2 — el tiquete. Y aquí una advertencia que vale plata: Colombia no está en el programa de exención de visa de Estados Unidos, y como Estados Unidos no tiene tránsito estéril, un colombiano que haga escala en Los Ángeles, Dallas, Houston o Miami necesita visa estadounidense. Han negado embarques en Bogotá por esto. La tarifa más barata no es el viaje más barato si te obliga a sacar una visa americana.
Bloque 3 — el aterrizaje. Alojamiento temporal, bond, arriendo adelantado, transporte, mercado y colchón hasta el primer sueldo. Lo desgloso semana por semana en el presupuesto de tu primer mes.
Si quieres el panorama completo del año uno, está en cuánto cuesta en total el primer año, todo incluido.
¿El dinero que ahorro me sirve para demostrar fondos en la visa?
Sí, pero importa el historial: se esperan extractos con tres a seis meses de movimientos, y un depósito grande que aparece de golpe sin explicación levanta preguntas.
Esto es lo que casi nadie te dice cuando te habla de ahorrar, y cambia por completo la estrategia.
La evidencia financiera de la visa no mira solamente el saldo del día que radicas. Mira desde cuándo está esa plata ahí y de dónde salió. Lo estándar son extractos bancarios con tres a seis meses de historial, fechados dentro de los últimos veintiocho días aproximadamente.
Consecuencia práctica: si un familiar te va a ayudar, que la plata llegue con tiempo, no la semana antes de radicar. Y si es un patrocinador que te apoya con sus ingresos, hay que soportarlo con evidencia y declaración juramentada. El detalle de montos está en cuánto dinero tienes que demostrar para la visa.
Otra cosa importante: si vas con crédito educativo, tiene que estar aprobado, no en trámite. Mi crédito del ICETEX contaba porque ya estaba aprobado cuando radiqué. Si el tuyo está en estudio, todavía no es evidencia.
¿Y si no me alcanza para ahorrarlo todo?
No todo el mundo llega con ahorros. Existen créditos educativos, apoyo familiar documentado y becas o descuentos institucionales, y todos son evidencia válida si están aprobados y soportados.
Yo soy la prueba de que se puede llegar sin ahorros. Pero también soy la prueba de lo que cuesta llegar así: cuando aterricé en Melbourne sin hablar inglés, cada semana sin trabajo pesaba el doble porque no tenía margen de error.
Las rutas que existen y son legítimas: crédito educativo aprobado, apoyo de un patrocinador con evidencia, y becas o descuentos de la institución. Esa última la gente ni la explora, y a veces hay descuentos por pago anticipado o por convenio. Lo miro en detalle en si existen becas, descuentos o formas de financiar el proceso.
Lo que no haría nunca: maquillar un extracto o pedir prestado para inflar una cuenta unos días. Presentar información falsa en una solicitud australiana no solo hunde esa visa: trae consecuencias para solicitudes futuras. Está en la lista de los errores que hacen que te nieguen la visa, y es el único que no tiene arreglo.
“Ahorrar para Australia no es juntar una cifra. Es llegar con margen para equivocarte sin que te cueste el sueño.”
¿Cómo organizo el ahorro sin volverme loca?
Poniéndole fecha a cada bloque de gasto en vez de perseguir una cifra total, y separando el dinero del proceso del dinero de aterrizaje para no gastártelo antes.
Lo que a mí me funciona, y lo que veo funcionar:
- Presupuesto al revés. Toma la fecha de inicio del curso y ubica cada pago en el calendario: depósito, visa, tiquete, OSHC. Cuando ves que el depósito cae en marzo, dejas de pensar “necesito X millones” y empiezas a pensar “necesito tanto en marzo”. Eso sí se puede planear.
- Separa el dinero del aterrizaje. Es el que más se toca y el que más falta hace. Si está en la misma cuenta de la que sacas para la vida diaria, se evapora. Que viva aparte.
- La tasa de cambio se mueve y no la controlas. No te la juegues a que va a estar mejor el mes que viene. Cuenta con un margen para que un movimiento del dólar no te desarme el plan.
- Vende lo que no te vas a llevar. Muebles, moto, computador viejo, la ropa que no va a servir para el invierno australiano. Es plata real y además te ahorra la bodega.
- Cuenta lo que dejas de pagar. Cuando te vas, dejas de pagar plan de datos, gimnasio, suscripciones, transporte. Cancelar con tiempo es ahorro que no requiere ganar más.
Y una advertencia sobre a quién le pagas: antes de girarle plata a cualquier intermediario, revisa las señales de una agencia que no es confiable. La plata que se pierde ahí es la que más duele, porque se pierde antes de empezar.
Lo que a mí me habría gustado tener
Tres cosas concretas, y las digo con la honestidad de quien no las tuvo.
Un colchón de aterrizaje de verdad. No para vivir mejor: para poder decir que no. Que no a la primera casa mala, que no al primer trabajo donde te pagaban mal. Cuando no tienes margen, aceptas cualquier cosa, y eso me pasó.
Plata para el inglés antes de viajar. Yo llegué sin hablar nada. Se sobrevive —lo cuento en si necesitas hablar inglés para viajar a estudiar— pero cada mes que llegas con más inglés es un mes que no gastas en aprenderlo allá, a precios de allá.
Claridad sobre cuánto iba a costar la vida de verdad. Yo tenía la cifra del curso y la de la visa. No tenía la del bond, ni la del arriendo semanal, ni la de las semanas sin sueldo.
Si quieres, escríbeme por WhatsApp con tu fecha de viaje tentativa y armamos el calendario de pagos hacia atrás. Saber cuándo sale cada peso tranquiliza más que saber el total.