Yo tenía un inglés de cero cuando llegué a Melbourne. Un día quise contarle a mi compañera de casa que había hormigas en la cocina y le dije que había comido hands en vez de ants. La mujer se quedó helada. Estuvo convencida un rato largo de que yo era caníbal, y cuando entendió lo que había pasado se rió durante un mes.
Ese fue mi bautizo con el humor australiano: nadie me corrigió con delicadeza, todos me molestaron con cariño. Y me tomó tiempo entender que eso último era, precisamente, señal de que ya me habían aceptado.
¿Por qué los australianos se burlan de ti si les caes bien?
Porque en Australia molestar a alguien es una forma de incluirlo. Se burlan de la gente con la que tienen confianza; la formalidad exagerada, en cambio, suele indicar distancia.
Para nosotros es al revés. En Colombia, si alguien te está mamando gallo delante de otros, la lectura por defecto es que te está bajando. Allá la lectura por defecto es que te están subiendo al grupo. El día que en el trabajo empezaron a molestarme por cómo pronunciaba las cosas, yo pensé que me estaban humillando. Meses después entendí que ese fue el día en que dejé de ser la nueva.
La señal de alarma real no es que te molesten. Es que dejen de hacerlo, o que te hablen con una cortesía demasiado impecable. Eso sí suele significar que hay una pared.
¿Qué es taking the piss y cómo se responde?
Taking the piss es exagerar o burlarse de alguien en broma, sin mala intención. La respuesta correcta no es defenderse ni ofenderse: es devolver la broma con calma.
Ese es el deporte nacional. Te van a decir que llegaste temprano cuando llegaste tarde, que tu café está buenísimo cuando está horrible, que eres experta en algo que apenas aprendiste ayer. Todo dicho con cara seria. El sarcasmo allá no viene con la señal de aviso que usamos nosotros — no cambian el tono ni ponen la cara de estoy bromeando.
Cuando no entiendas si te están molestando o hablando en serio, tienes dos salidas dignas. Una: sonreír y decir algo tipo yeah, right. Otra, mejor todavía: preguntar directo, are you taking the piss?. Preguntarlo no te hace quedar mal; les da risa que lo digas y les demuestra que estás aprendiendo el juego.
¿Por qué los australianos abrevian todas las palabras?
Es una costumbre del inglés australiano: acortan las palabras y les agregan una vocal al final. Arvo por afternoon, brekkie por breakfast, servo por service station, sunnies por sunglasses.
Esto te va a pegar durísimo si estudiaste inglés en Colombia con material americano o británico. Uno llega creyendo que entiende, y de repente alguien te dice que se ven this arvo en el servo y tú no reconoces ninguna de las dos palabras aunque conozcas las originales.
No es que hablen mal. Es un dialecto con su propia lógica, y se aprende en semanas si le pierdes el miedo a preguntar. Yo llegué sin hablar nada y salí manejando un hotel — conté todo ese camino en si necesitas hablar inglés antes de viajar. La lección corta: pregunta siempre, mil veces si toca. Nadie se burla de que preguntes. Se burlan si finges que entendiste.
Mate, los apodos y por qué a todo el mundo le cambian el nombre
Te van a decir mate desde el primer día y no significa que sean tus amigos: es una muletilla cálida, y también se usa para bajarle la tensión a un momento incómodo. Un mate dicho con cierto tono puede ser afecto o puede ser advertencia.
Y los apodos son constantes. Le acortan el nombre a todo el mundo o le inventan uno según algo que hiciste. A mí me pasó, y confieso que al principio me molestaba porque sentía que me estaban borrando el nombre. Después entendí que era lo contrario: el apodo es la prueba de que ya existes para ellos.
“Me tomó un año entender que en Australia el que te molesta te está adoptando, y el que te trata con demasiada cortesía te está manteniendo lejos.”
¿Cuándo sí es una falta de respeto y no una broma?
Cuando la broma es sobre tu nacionalidad, tu acento o tu visa de forma repetida, cuando te aísla del grupo, o cuando ocurre en el trabajo y afecta tus turnos o tu pago.
Hay una línea, y existe. El humor australiano se burla de todos por igual — de ellos mismos primero. Si en un grupo el único blanco de las bromas eres tú, y siempre por lo mismo, eso ya no es humor: es otra cosa, y no tienes que aguantarla por miedo a no encajar o a que te vean como la latina intensa.
Esto importa especialmente en el trabajo. Tus derechos laborales no dependen de tu visa ni de qué tan bien te lleves con el equipo, y ningún jefe puede quitarte la visa — eso solo lo hace el gobierno. Si el ambiente pasa de la broma a la presión, tienes a dónde ir. Lo explico con más detalle en las diferencias de cultura laboral que te van a sorprender.
Lo que yo haría en tu lugar
Llega con la piel un poco más gruesa y con el orgullo un poco más flojo. Vas a decir burradas, te vas a equivocar de palabra, se van a reír, y lo mejor que puedes hacer es reírte con ellos y contar la anécdota tú misma. Ese es el atajo social más rápido que existe allá.
Lo segundo: no leas el sarcasmo como agresión mientras no tengas contexto suficiente. Da tiempo. Y si quieres prepararte para los otros choques que vienen, mira las cinco cosas que más nos sorprenden y lo que me pasó al aterrizar en Melbourne.
Y si estás planeando el viaje y quieres hablar de tu caso — nivel de inglés, ciudad, presupuesto — escríbeme por WhatsApp y lo revisamos juntos.